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ELEGIR
NUESTRO PERRO
El cachorro
nace con una serie de
rasgos de carácter
marcados por la genética.
Pero estos rasgos pueden
potenciarse o inhibirse
en diversos grados dependiendo
del medio ambiente en
que el cachorro crece
y se desarrolla.
Por este
motivo será muy
importante la elección
del perro que queremos
tener, aunque siempre
va a ser decisiva la
educación que
le demos para el futuro
carácter de nuestro
animal.
Las vivencias
del cachorro son determinantes
en el temperamento final
del individuo. Para
ello hay que socializarlo
convenientemente, tanto
con las personas como
con otros perros. También
acostumbrarle a la presencia
de otros animales, como
por ejemplo gatos, pájaros,
etc...
El periodo
de impronta del cachorro
termina a los tres meses
de vida. Deberemos haberle
socializado bien durante
ese periodo para que
no existan problemas
futuros en este sentido.
La elección
del cachorro estará
siempre supeditada al
tipo de tarea que desarrollará
en el futuro. A la hora
de elegir un cachorro
debemos tener en cuenta
los siguientes puntos:
1.- QUE
SEA COMPATIBLE CON NOSOTROS:
-Compatibilidad
Física: Para
poder manejar al perro.
Una descompensación
grande en cuanto a fuerza,
peso, etc... puede ser
perjudicial.
-Compatibilidad
Psicológica:
Para que el vínculo
no se vea afectado.
Así una persona
tranquila deberá
elegir un perro acorde
a sus características.
2.- LA
RAZA:
Atendiendo
a las características
físicas y psicológicas
elegiremos la raza.
Puede ser de raza o
mestizo.
-Perro
Mestizo: Contamos con
una serie de desventajas,
pues no conocemos su
genealogía y
por tanto desconocemos
sus tendencias en cuanto
a los rasgos de carácter
(genética) y
también desconocemos
sus aptitudes para el
desarrollo de una tarea
en concreto. Generalmente
desconocemos hasta la
evolución física
que tendrá, cómo
será su crecimiento,
su tamaño, su
peso, etc... Pero también
existen muchas ventajas
en esta elección.
Los perros mestizos
presentan menos anomalías
congénitas. En
los perros de raza,
sobre todo en algunas
en particular existen
enfermedades tales como
la displasia de cadera,
de codo... que son menos
frecuentes en los perros
mestizos.
-Perro
de Raza: Hay que tener
en cuenta la calidad
del pelo, si tiene o
no rabo... Las razas
que llevan mucho tiempo
desempeñando
una tarea tienen mucha
tendencia a desarrollarla.
Otras razas tienen muy
poca intensidad para
todo porque llevan muchas
generaciones sin ejercer
la tarea para la que
fueron creadas.
Lo más
recomendable para elegir
un perro de raza es
acudir a un buen criador.
También hay particulares,
conocedores de la raza
que crían esporádicamente
buenos ejemplares.
Si podemos
ver a los padres tendremos
un dato más (también
importante. Estos deberán
tener aspecto saludable,
no mostrar desconfianza
ante los extraños
(si lo que se quiere
es un perro de casa)
y ni mucho menos tener
gestos de agresividad.
El perro,
si es cachorro deberá
ser curioso frente a
los estímulos
que se le presenten,
pero no excesivamente
intrépido. Su
aspecto será
igualmente saludable:
pelo, mucosas, articulaciones...
3.- EDAD:
La más
adecuada para separar
al cachorro de su madre
es a las 8 semanas.
De esta forma contamos
con tiempo suficiente
para potenciar o inhibir
conductas. Los cachorros
mayores de 8 semanas
en ocasiones pueden
darnos problemas, ya
que desconocemos muchos
factores y además
el tiempo que tenemos
para trabajar con ellos
es más limitado.
Tampoco es recomendable
que tengan menos de
8 semanas. Estos perros
presentan, en muchas
ocasiones problemas
de socialización
al no haberse relacionado
el tiempo suficiente
con su madre y con el
resto de la camada.
4.- SEXO:
Existen
diferencias en función
del sexo.
-Diferencias
físicas:
Tendrán
mayor o menor importancia
en función de
la raza. En razas grandes
es muy importante en
el manejo:
-Tamaño.
-Peso.
-Potencia.
-Diferencias
fisiológicas:
Son muy
importantes en el adiestramiento.
Durante el celo las
hembras sufren un importante
cambio hormonal. Debido
al aumento de la hormona
(LH) son mucho más
sensibles, pierden agresividad
y son mucho más
sociables con las personas.
Durante el periodo de
cría las hembras
sufren importantes cambios
fisiológicos
y metabólicos.
El equilibrio mineral
se ve afectado y las
hembras deben recuperar
la forma física.
Tanto
en el periodo de celo
como en el de cría
existe una interrupción
importante del adiestramiento.
En el caso del celo,
unos 22 días
(se puede recuperar
fácilmente).
En el caso de la cría,
la interrupción
es de 4 meses y medio
aproximadamente y su
influencia en el adiestramiento
es muy grande porque
hay que recuperar a
la perra física
y funcionalmente.
-Diferencias
Temperamentales: Genéricamente
podemos decir que los
machos son más
agresivos, más
desobedientes, con mayor
tendencia a la dominancia
y a marcar territorio.
Son más independientes
y tienden más
a vagabundear. Las hembras
son más cariñosas,
apegadas y obedientes.
Una vez
estudiadas todas estas
cuestiones podemos recurrir
a los test de elección
del cachorro. Estos
test analizan el temperamento
del perro. En ellos
se somete al cachorro
a diferentes pruebas,
con estímulos
varios y se estudia
la reacción que
tiene frente a ellos.
Lo más sencillo
y fiable es que estos
test sean realizados
por un profesional.
Una vez
decidido el ejemplar
que queremos lo transportaremos
de forma segura. Lo
más recomendable
es un transportín
del tamaño adecuado
para el perro que transportamos
(ni grande, ni excesivamente
pequeño) Pondremos
dentro del transportín
una colchoneta. Si el
perro se estresara mucho
al meterlo en el transportín
podremos llevarlo con
nosotros, en los asientos
traseros, con una persona
sujetándole (a
ser posible que lleve
un collar fijo y correa
que sujetará
la persona que se encargue
de acompañarle)
No permitiremos que
el perro vaya de un
lado a otro del asiento
(así ponemos
en peligro al conductor
y a todos los ocupantes
del vehículo)
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