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Es difícil acordarse de todos y cada uno de los que, de una forma u otra han marcado la trayectoria, tanto de esta empresa, como la mía personal.
El hacer una sección de agradecimientos en la página es, a la vez que una necesidad, un homenaje sincero -algunos póstumos, otros no-.
Muchos de los visitantes de esta web han podido leer mi homenaje a Sylvia Angulo. Pero desgraciadamente hemos tenido muchas pérdidas, todas ellas dolorosas.
Gracias a ellos, a los que ya no están físicamente, pero les sentimos con una fuerza extraordinaria en cada paso que damos como profesionales y como personas:
Margarita Torres (alias "Mosca") por su amor a los animales, ya fueran perros, gatos, peces o murciélagos, por estar junto a mi en momentos difíciles, por su sinceridad siempre, por su coraje, su raza, su respeto y por contar conmigo para todos sus sueños y sus proyectos. Su amistad ha sido un regalo que me ha dado la vida.
A Sylvia Angulo, por abrirme la puerta de otra filosofía del adiestramiento que muchas veces no fue compartida, pero instruyó. Por hacerme reír hasta lo indecible, por su mala leche (con perdón) y su inocencia -muy a su pesar-.
Gracias a mis padres, por su negativa a que tuviera perro en mi infancia y avivar así mi pasión. Una vez que pude, la patología se hizo crónica (perritis aguditis). Y ahora que ya no tiene cura les agradezco también que compartan lo bueno y lo malo de esta enfermedad y que, cuando falta tiempo me ayuden con mis "fieras".
Gracias a mi equipo: lo mejor de cada casa lo tengo trabajando conmigo. Nos une algo más que una profesión y da gusto saber que todo está en buenas manos y en buen corazón. Sara, María... nunca os podré agradecer lo suficiente vuestra entrega, vuestro cariño y vuestra "buena onda" -que dirían los mejicanos-. Así que valgan estas palabras como pequeño reconocimiento a lo mucho que os merecéis.
Agradezco a mis alumnos su ilusión por aprender, sus caras de asombro, su frescura y también sus enseñanzas, porque ellos, sin saberlo, también me enseñan mucho y muy valioso. Algunos de ellos trabajan hoy conmigo. Otros, en la distancia han hecho de este oficio su vida y les deseo todo lo mejor para su futuro profesional. Gracias pues, Jordi, María, Vero, Myriam, Silvia, Eva, Marina, Reme, Luispe, Virginia, Alberto, Juan, Tati, Jesús, Carmen... La lista es tan larga que mejor os "dáis todos por besados" -que dice mi padre-.
Gracias, mil gracias a todos nuestros clientes por confiar en nosotros, por participar en nuestro proyecto, que es toda una filosofía de vida. Y cómo no, a sus perros, a los que queremos como si fueran nuestros y con los que se nos cae la baba cuando les vemos hoy y recordamos cómo eran antes de empezar su educación y adiestramiento.
Gracias a Liane, socia y compañera, por aguantarme en primer lugar, por ayudarme siempre, en segundo. Perdóname el tiempo que te robo, lo mucho que te exijo. Siempre estás en la sombra de todo esto y a nadie le consta lo importante que es tu participación en VORAN. A nadie, menos al equipo. Y créeme, Liane, que, aunque te lo digamos poco te valoramos en lo que vales (que es tu peso en oro).
Y a mis perros... ¿qué decirles? Que son mi locura, mi vida, que sin ellos nada me merecería la pena. Aunque esto suene un tanto extremo, para algunas personas, la vida sin perros no merece la pena vivirse. Sencillamente no nos la imaginamos -ni queremos imaginarla- sin ellos. Nala, Maus, Fels, Hexe, Kuba, Kenia, Maus2, Bruja, Seda, Lía... ¡Gracias por darme alegría de vivir!
Fredi: aún en tu condición de felino, has sido un perro más y me has ayudado a saber que las especies se entienden si quieren. Y tú has querido ser un compañero más para todos. Gracias.
Gracias a todos los que, con pocos medios y mucho esfuerzo trabajáis por el bienestar animal en general, por sus derechos y por un trato y vida dignos. No os canséis nunca de pelear por ellos, por favor: os necesitamos.
De igual forma, a todos los compañeros de profesión que creen en lo que hacen y no les preocupa tanto el "cuánto" sino el "cómo". Para ellos, mi puerta abierta en lo que pudieran necesitarme.
A todos los perros, los que conozco y los que no. GRACIAS. Por ellos y para ellos trabajamos y, en definitiva, vivimos.
Charo Moral
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